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El cierre de un ministerio demostró ser algo bueno para otro

Congo-Kinshasa (MNN).- Cuando una puerta se cierra, otra se abre. Every Child Ministries (Ministerio A Cada Niño, ECM por sus siglas en inglés) lo experimentó de primera mano cuando su programa de capacitación para el ministerio juvenil fue cerrado. Los costos de transporte son tan altos en la República Democrática del Congo que, después de dos semanas, los estudiantes dejaron de asistir. Lorella Rouster señala que éste pudo haber sido un contratiempo tremendo: “Los niños en Congo han sido muy abiertos al evangelio, de manera increí­ble desde que comenzamos a trabajar allá hace muchos años. Simplemente muchas de las iglesias se han sentido incapaces de poder alcanzarlos con el evangelio”. Pero el cierre de su centro de capacitación permitió que el personal de ECM se enfoque en capacitar a las iglesias para alcanzar a los niños. Desde que esto ocurrió, según Rouster: “Más de 100 iglesias en Kinshasa que anteriormente no tení­an ministerio juvenil recientemente comenzaron a evangelizar a sus propios niños y jóvenes”. Ore por estos nuevos ministerios.

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